Ad Clicks : Ad Views : Ad Clicks : Ad Views :
¡ Alerta !

Hemos detectado un bloqueador de anuncios. Por favor, desactívlao para seguir navegando por esta página. Gracias por tu comprensión.

SOCIEDAD Y MÚSICA EN LA POSGUERRA, EL CASO HOLANDÉS

/
/
/
20487 Views

Más que hacer una exploración detallada en los pormenores de Holanda durante la ocupación, la segunda guerra y su posterior liberación, mostraremos las consecuencias y el impacto de la guerra en la cultura y la sociedad que no fueron un fenómeno exclusivo de los Países Bajos, sino que más bien fue un fenómeno que generó un imaginario de reacción generalizado en Europa y Estados Unidos.

Se puede comenzar anotando que la II Guerra Mundial tuvo consecuencias devastadoras en muchos sentidos, por un lado, podemos mencionar las pérdidas materiales: producto de asedios, bombardeos y avanzadas de los ejércitos de uno y otro bando.

Por otro lado, las consecuencias sociales de la ocupación: el holocausto, los enfrentamientos, el miedo y el terror, cientos de millones de vidas perdidas, se puede mencionar el concepto generalizado de que los paradigmas anteriores habían fracasado, habían perdido credibilidad ya que a pesar de ellos, la humanidad se había enfrascado en una guerra de tales proporciones.

Para occidentales del Siglo XXI, es muy difícil imaginar el verdadero sentimiento de frustración y fracaso que invadió a las personas de la época, pero se puede conocer parte de este sinsabor, a través de las conmemoraciones y celebraciones que se hacen hoy en día con respecto a la guerra, los caídos, el holocausto y el discurso en general que sigue vivo con respecto a la negación, al olvido y la persistencia de organismos internacionales que se mantienen con el fin de evitar un nuevo conflicto de tales dimensiones.

De esta manera se puede observar a la sociedad holandesa de los años 40, 50 y en adelante. Por ejemplo, es común en Holanda que los días 4 y 5 de mayo, se conmemoren los eventos relacionados con la ocupación y el fin de la guerra a través de desfiles no militares, conciertos y mensajes televisados que pretenden mantener la huella en la sociedad de lo que fue este devastador evento.

No es casual que sean ciudades Holandesas como La Haya, sedes de los organismos internacionales mencionados anteriormente y que este país haya sido fundador de lo que hoy se conoce como la Unión Europea, ya que para la sociedad holandesa, el lastre de la guerra generó un sentimiento de respeto por los derechos fundamentales de los hombres.

Música en la Posguerra

Como ya se ha mencionado y cabe recalcarse, durante la posguerra se vivió un clima de reacción ante el pasado, ya que el conflicto mundial se entendió como un fracaso de los paradigmas políticos existentes, este periodo significó una gran ruptura con las estructuras sociales, culturales y políticas anteriores.

Los jóvenes empezaron a cuestionar el mundo en que vivían, a sus padres, su educación, la política, los sistemas económicos, las leyes, la pertinencia de las guerras, la división del mundo en bloques, este fue un movimiento masivo que trascendió fronteras y la música como expresión cultural de la sociedad no fue inmune a esta tendencia.

La música de la posguerra supuso una revuelta cultural de enormes dimensiones, provocada por una libertad artística sin límites. El aspecto más sustancial de esta convulsión artística se manifestó en la liberación y emancipación ante los parámetros fundamentales del lenguaje musical en todos sus aspectos, como lo son la disonancia, el timbre y la forma.

Esta rebelión y exploración de nuevas formas de conocimiento y relación con el mundo y la naturaleza, no fueron ajenas a la música y mucho menos a la música culta o clásica, los compositores querían una ruptura total con las anteriores nociones de composición y del sonido.

En los años siguientes al fin de la Segunda Guerra Mundial, hubo varias escuelas llevando a cabo esta renovación sonora y compositiva, por ejemplo se hace referencia directamente al serialismo, como uno de los aglutinadores de las ideas estéticas y formales de la creación musical.

Sin entrar en un análisis profundo de esta escuela, se debe mencionar que la estética de esta nueva escuela se caracterizó por el uso de elementos musicales como el cromatismo, la disonancia y en donde los conceptos como la métrica, el ritmo, la tonalidad y la forma, pasaron a un plano secundario, cambiaron o en otros casos, se eliminaron, dando lugar a una música que es ejecutada lejos de los cánones tradicionales y que se acerca más a la individualidad del compositor y del intérprete.

Intrada

En el momento de la historia de la música en donde se compuso la obra “Intrada”, 1.957, está en auge el serialismo integral, del cual su mayor exponente es el compositor Anton Webern, otros representantes de la escuela fueron también a Boulez, Stokhaussen, entre otros.

Esta escuela fue muy influyente en los músicos de su generación, entre los cuales se puede destacar al Holandés Otto Ketting, al menos en sus primeras obras.

El serialismo, tuvo como característica principal: mantener un orden y una sucesión durante toda la composición, ya sea de la tonalidad, de las alturas, de la métrica, del ritmo o de las dinámicas, pudiendo ser series de uno solo de estos aspectos, o series de todos los aspectos a la vez.

El serialismo se fue abandonando poco a poco, en la medida que los compositores deseaban experimentar más y liberarse de las estructuras rígidas, sobre todo ya bien entrados los años 60, en un contexto muy distinto al de la postguerra.

Como el “Mayo Francés” de 1.968, la perdida de los territorios de los países colonialistas del Siglo XIX, entre ellos Holanda, los movimientos de independencia africanos, el surgimiento del movimiento hippie y la contracultura en los Estados Unidos.

Esta rebelión y exploración de nuevas formas de conocimiento y relación con el mundo y la naturaleza, no fueron ajenas a la música y mucho menos a la música culta o clásica.

Si por el lado de la cultura pop se daba la experimentación con sonidos psicodélicos, las drogas como el LSD, las filosofías orientales, la meditación y el budismo, el naturalismo, etc., en la música culta o académica, las cosas no fueron muy distintas, dando así lugar a un sinnúmero de estilos y movimientos ó escuelas.

El camino de la experimentación en la música empezó a andarse después de la II Guerra y sigue su marcha, se continúa en una constante evolución, compositores como Otto Ketting, que se profundizará en una próxima entrada, no se comprometen con ningún estilo en particular, sino al contrario, están permanentemente en una búsqueda de nuevas formas de expresión.

Estos criterios desplazaron a las formas utilizadas desde hace tres siglos y han cambiado radicalmente los modelos de construcción musical y la manera misma de oír música.

2 Comments

  1. La música de la posguerra supuso una revuelta cultural de enormes dimensiones, provocada por una libertad artística sin límites valorizada en muchos ambitos y es uno de los mejores sucesos que paso en esa epoca

  2. La música de la posguerra fue una locura revuelta culturales de grandes dimensiones, provocada por cadenas de la libertad artística sin límites y valorizada en muchos ambitos, como la cultura y la historia. que pasaría si volvería aparecer todo esto

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicidad

This div height required for enabling the sticky sidebar

Publicidad